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TENDINOPATÍA DE LOS PERONEOS

Editado por el Martes, 7 enero 2014Ningún comentario

 

TENDINOPATÍA DE LOS PERONEOS

La musculatura de los peroneos se sitúa en la cara lateral de la pantorrilla, comenzando justo bajo la rodilla y extendiéndose hasta el pie. Es relativamente frecuente la aparición de lesiones inflamatorias en la parte tendinosa de los mismos, a nivel de la parte externa del tobillo o del pie. Es una lesión habitualmente muy dolorosa, que afecta especialmente a deportistas, limitando por tanto su rendimiento deportivo y que, en ocasiones, incluso impide caminar. 

   
ANATOMÍA Y FUNCIÓN

Los músculos peroneos laterales son dos, el corto y el largo. Ambos van desde su inserción en peroné y tibia a nivel de la cara lateral de la pantorrilla hasta el pie, pasando por detrás del maleolo externo (la tuberosidad externa que vemos en la cara lateral del tobillo). A este nivel, los tendones tienen poco espacio para el deslizamiento y soportan mucha tensión, lo que favorece que sea una de las principales localizaciones donde aparezcan las lesiones. Para protegerse y evitar en parte su luxación, a este nivel tienen también una vaina sinovial que los envuelve, aunque esta vaina también puede inflamarse en algunas patologías.

De forma aislada, los peroneos actúan flexionando el tobillo y llevando la punta del pie hacia fuera. Sin embargo, suelen actuar en conjunto con el resto de la musculatura del pie para estabilizarlo y moverlo durante cada pisada y cada salto.

Además, tienen especial importancia en la prevención de otro tipo de lesiones, ya que su contracción evita que, ante un girón de tobillo, se produzca un esguince.

 
MECANISMOS DE LESIÓN Y SÍNTOMAS

Si, como hemos visto, los peroneos son unos músculos que estabilizan la pisada y que se contraen a cada paso, los deportes en los que se corre largas distancias son los que principalmente crean lesiones irritativas de los peroneos o de su vaina por sobreuso. Esto se ve especialmente inducido si, además de un uso excesivo, aparecen problemas en la pisada, como uso de zapatillas inadecuadas o sobreuso de tacones, malos apoyos podales o secuelas de esguinces de tobillo.

 

En estos casos aparece dolor en la cara externa del tobillo y, frecuentemente, en la cara externa del pie. A veces, en especial si hay tenosinovitis, la inflamación puede ser evidente a simple vista. La contracción de los peroneos es dolorosa y suele serlo también el hecho de caminar, es especial la parte final del paso.

En ocasiones encontramos malos diagnósticos médicos, que lo confunden con un esguince de tobillo. Es importante diferenciar entre un esguince, en el que ha habido una torcedura previa del pie, y otro tipo de lesiones irritativas por mal uso como pueden ser las tendinopatías de los peroneos.

También puede aparecer este tipo de lesión por alteraciones de tipo reumático, metabólico o autoinmune, que provocan una gran inflamación y dolor de los peroneos y que no están asociadas a ningún tipo de sobreuso.

 
 
TRATAMIENTO

Para tratar esta lesión, a nivel médico se suele recomendar la toma de antinflamatorios y el reposo. Esto es útil para mejorar los síntomas, pero es necesario ir a la causa del problema, para, no sólo, mejorar de tu patología, sino también evitar que reaparezca. Por eso es muy útil que acudas a tu fisioterapeuta.

El tratamiento fisioterápico consiste en técnicas antinflamatorias y analgésicas (como ultrasonidos, hielo, drenaje,…), pero también en técnicas de normalización de la musculatura (puntos gatillo, fibrosis), del pie (técnicas articulares y musculares) y del resto del cuerpo (pelvis y cuello en especial), que normalicen el reparto de peso en las dos piernas y la pisada.

Es fácil comprender que cuánto mejor funcione toda cadena de la pisada y mejor reparto de cargas haya dentro del pie, menor será el esfuerzo de los peroneos durante el ejercicio y así prevendremos las futuras recaídas. Por eso es tan importante un tratamiento global y encaminado a corregir la causa del problema y no sólo el dolor.

En ocasiones, también es necesario un cambio en el calzado, para ello el fisioterapeuta te puede ayudar. En casos más complejos, puede ser útil la revisión por parte de un podólogo que corrija los apoyos con una plantilla.

Una vez la fase aguda de la lesión esté solucionada, el ejercicio de potenciación y de equilibrios dirigidos por un fisioterapeuta ayudará también a reparar los tendones dañados y a mejorar de forma más rápida y segura, volviendo a realizar tu deporte habitual lo antes posible y con las máximas garantías.

 

Fdo: Julián Suárez Ortiz, fisioterapeuta y osteópata en la clínica de Fisioterapia Marítim.


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