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HALLAR EL CENTRO PROPIO DE GRAVEDAD

Editado por el Martes, 24 diciembre 2013Ningún comentario

 

HALLAR EL CENTRO PROPIO DE GRAVEDAD

Los ejercicios de equilibrio favorecen la integración de las distintas partes de nuestro cuerpo, su correcto ordenamiento y a la totalidad de sus funciones, a la vez que ayudan a compensar el exceso o la insuficiencia de peso. Mientras la cabeza se va descargando, es decir, va perdiendo peso, los pies, las piernas y la región de la pelvis van adquiriendo mayor consideración, más peso, y se acentúa su contacto con el suelo. La fuerza muscular y centro orgánico de la pelvis se han de reconocer y sentir como tales, y éste ha de representar el equilibrio frente al polo opuesto que es la cabeza.

 

Mediante balanceos, caídas y movimientos de péndulo aprendemos a aplicar de forma equilibrada nuestra fuerza muscular de gravitación; a desarrollar la conciencia de nuestro propio centro de gravedad que se halla, junto con el centro orgánico, muscular y respiratorio, en el bajo vientre; y, por último, a compensar la tensión que se produce al respirar, cantar o hablar. Quien sea capaz de balancearse no se contraerá ni entumecerá. Los bailarines sobre cuerda son auténticos maestros en el dominio del movimiento. Los balanceos, caídas y movimientos de péndulo, no obstante, requieren no sólo que nos movamos desde el centro, sino que también exigen y fomentan la firmeza interior y la confianza que tenemos en nosotros mismos y hacia los demás.

EJERCICIOS DE BALANCEOS, CAÍDAS Y MOVIMIENTOS DE PÉNDULO.

  A continuación se exponen algunos ejercicios a modo de (pruebas de verificación) en el juego de la gravitación.

Ø  BALANCEARSE. Balancéese sobre un tronco de árbol u otro objeto similar en el bosque, o en el gimnasio sobre la barra de equilibrio. Póngase tenso al balancearse, por ejemplo cerrando con fuerza los puños o dejando que alguien le grite inesperadamente y le dé un pequeño susto. Verá cómo ha de forzarse para mantener el equilibrio.

Ø  TOMAR CONTACTO CON EL SUELO. Apoye bien los pies sobre el suelo, estire los dedos de los pies y vuelva a ponerlos en contacto con el suelo. Trate de percibir qué partes de la planta de los pies tocan el suelo y siéntalo bajo ellas.

 

Ø  EL ALIENTO NOS HACE MOVERNOS. De pie, erguido y sin oponer resistencia a las articulaciones, trate de permanecer inmóvil. Verá que no lo consigue tan fácilmente, ya que el movimiento de la respiración le hace tambalear de forma involuntaria.

 

Ø  OJOS CERRADOS. Póngase a la pata coja; primero pierna derecha luego la izquierda. Tome conciencia de su cuerpo en el espacio, una vez esta primera fase la tengamos resuelta, pasaremos a cerrar los ojos y a percibir todo un mundo de sensaciones para poder intentar mantener así el equilibrio.

Ø  JUEGO DE PELOTA. Colocándonos a la pata coja, cogeremos una pelota e intentaremos hacer (toques o botes en el suelo) intentando siempre no perder el equilibrio. Compartiremos así el equilibrio con el juego de pelota.

 
 
Fdo: Francisco Botella, fisioterapeuta clínica Fisioterapia Marítim.


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