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PUBALGIA

Editado por el Miércoles, 19 diciembre 2012Ningún comentario

 

LA PUBALGIA
 

La pubalgia, también conocida como entesitis pubiana u osteopatía de pubis, es el dolor en la zona de la sínfisis púbica (pubis) con posible irradiación a la zona del abdomen, zona lumbar  y zona de ingle y cadera. Normalmente, su aparición se da en el ámbito deportivo, sobre todo cuando se requieren gestos repetitivos, golpeos y cambios de ritmo y dirección, aunque en alrededor del 10% de los casos no se debe al deporte. Es muy común en deportes como el fútbol (50% de los casos), rugby y ciclismo.

 

 
A pesar de su frecuencia, no está totalmente claro el por qué aparece pero se suelen barajar principalmente estas dos posibilidades como mecanismos de lesión:
  1. Sobreesfuerzos de repetición que afectan a los grupos musculares que se insertan en el pubis, que causan dolor y una degeneración del músculo, pudiendo causar finalmente lesiones en el hueso.
  2. Desequilibrio de fuerzas entre los grupos musculares de origen en el pubis: aductores y recto interno por un lado y oblicuos, transverso y recto anterior por otro. Este desequilibrio puede incluso causar fracturas por estrés, es decir, por existir grandes fuerzas musculares que tiran en direcciones opuestas.
 
 
 

Las causas pueden combinarse, es decir, puede ser que aparezca más de un factor que cause el problema.

Los síntomas más característicos que indican la aparición de este trastorno son:

 

–          Dolor en la zona del pubis, por encima o por debajo y dolor a la palpación de los músculos aductores, de abdominales y zona del hueso del pubis.

–          Dolor al estiramiento de los músculos aductores y al hacer movimientos resistidos por una fuerza no muy intensa.

–          Dolor a la movilización de los huesos del pubis.

–          Dolor en abdomen al toser, estornudar o hacer esfuerzos.

   

Por lo tanto, el síntoma principal es el DOLOR, presente primero solo durante la práctica deportiva e influyendo más tarde en las actividades diarias. Es típico de esta patología la aparición de dolor al levantarse de la cama o al subir y bajar del coche.

 
Prevención y tratamiento:
 

Encontramos un gran abanico de posibilidades tanto para prevenir como para abordar esta patología.

Su prevención es fundamental, ya que es más difícil actuar una vez instaurado el dolor que poner medios para que no aparezca. Además, siendo un problema común en deportistas, los fisioterapeutas debemos dar herramientas para evitar su aparición y los problemas que puede crear en la vida deportiva del paciente.La vuelta a la actividad deportiva tras una pubalgia normalmente se produce a los 6 meses.

Destaca la importancia de realizar una tabla de ejercicios en la que tanto se fortalezcan como se estiren los músculos implicados, sobretodo aductores y abdominales, pero sin olvidar los isquiotibiales ya que si están acortados influirán basculando la pelvis y causando una mayor tensión en el pubis. 

 
 

Una vez aparece, se platea en un primer momento un tratamiento conservador, es decir, cesar la actividad deportiva  realizando reposo activo, aplicación de hielo y además realizar estiramientos suaves y progresivos y potenciar la musculatura según vaya progresando.

En este estadio es el fisioterapeuta junto al preparador físico, en caso de tener acceso a él, quién debe marcar las pautas, ajustando la intensidad y frecuencia de ejercicios según cada paciente. Además, es conveniente recibir sesiones de terapiamanual con el fin de que estimular a la musculatura logrando un buen tono muscular y  mantener un equilibrio entre las tensiones producidas en el miembro inferior y tronco. De esta manera, el fisioterapeuta también trabajará sobre la causa para tratar de evitar problemas futuros. Es fundamental reeducar al deportista para reducir el riesgo de recaídas.

 
 

 

En los casos en que el tratamiento no es efectivo, se recurre a la cirugía como última opción.

Un ejemplo de pauta de ejercicios podría ser el siguiente:

Ejercicios de fortalecimiento:

Es importante controlar la respiración durante la realización de los ejercicios:

                Durante la relajación: inspirar.

                Durante la contracción: espirar.

 

Pincha aquí para descargar la tabla de ejercicios de fortalecimiento para la pubalgia.
 

Por otro lado,  está cada vez más presente en la prevención y tratamiento de la osteopatía de pubis la Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH), mediante la cual se fortalecen los músculos profundos del abdomen y zona lumbar otorgando estabilidad tanto en la estática como en el movimiento.

 

Estiramientos:

Se llevarán a cabo después de los ejercicios de fortalecimiento o después de la actividad física o entrenamiento que realice  el paciente. Los estiramientos los haremos siempre sentados, para evitar aumentar la tensión en la sínfisis púbica. Es fundamental la correcta realización del ejercicio para que sea productivo y además, para evitar que la mala práctica lleve a empeorar. Los estiramientos se mantendrán entre 20 y 30 segundos, sin hacer rebotes, donde se note la sensación de estiramiento pero sin forzarse (no dolor intenso). A medida que se note que el músculo cede, se irá aumentando el estiramiento.

Pincha aquí para descargar la tabla de ejercicios de estiramiento para la pubalgia.
 

Encontramos otro tipo de estiramientos, como por ejemplo el estiramiento excéntrico que nos ofrece la práctica del Stretching Global Activo, que aporta beneficios como la eliminación de contracturas musculares producidas por sobrecarga o desequilibrios, dotar a nuestro organismo de una mayor elasticidad, equilibrar nuestra postura (muy importante) y con todo ello reducir el riesgo de lesiones.Se recomienda que este tipo de ejercicios se realicen dos veces por semana.

Un ejemplo de este tipo de estiramientos, es el de la cadena posterior:

 

Posición inicial: tumbado en el suelo con las piernas flexionadas, apoyadas en la pared. Las rodillas se mantienen juntas. Es muy importante mantener los isquiones pegados a la pared (no dejar separación entre los glúteos y la pared).
Controlar en todo momento la postura: espalda estirada, mentón hacia el esternón y hombros separados de las orejas.

 

Después de 3 respiraciones profundas en la posición inicial, realizar el ejercicio mientras se suelta el aire (durante la inspiración mantengo la posición). Estirar las piernas hasta lograr contacto de la rodilla con la pared (no hace falta llegar a tocar, si duele antes, parar en ese punto). A la vez elevar los brazos sin perder el contacto del dorso de la mano con el suelo hasta quedar a los lados de la cabeza (cuidado: no separar la zona lumbar). Es importante mantener el hombro abajo y el codo estirado. Esta postura se debe mantener unos 5 minutos.

 
Fdo. Adela Vitoria, estudiante de último curso de Grado de Fisioterapia.


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